
¿Sobrevivirán nuestras fotografías al paso del tiempo?
Publicado el 21 de septiembre de 2026 por MPB
Un análisis sobre cómo guardamos nuestras imágenes, qué ocurre con ellas con el paso del tiempo y qué métodos ofrecen más posibilidades de conservarlas para el futuro
Nunca antes habíamos hecho tantas fotografías como ahora, pero lograr conservarlas en el futuro puede ser más difícil de lo que parece.
Durante décadas, las fotografías familiares se guardaban en álbumes, cajas y copias físicas que podían pasar de una generación a otra. Hoy, gran parte de nuestra memoria visual vive repartida entre móviles, ordenadores, discos duros, cuentas en la nube y redes sociales.
Eso nos permite hacer y almacenar miles de imágenes con facilidad, pero también hace que su conservación dependa de dispositivos, contraseñas, plataformas y sistemas que pueden cambiar, fallar o desaparecer con el tiempo.
Para entender hasta qué punto nuestras imágenes están realmente protegidas, hemos analizado cómo guardan sus fotografías los españoles, a cuántas sigue siendo posible acceder con el paso del tiempo y qué sistemas de almacenamiento ofrecen una mayor resistencia frente a pérdidas, fallos o cambios tecnológicos.
Además, hemos desarrollado el Índice de Supervivencia Fotográfica, que compara 12 formas habituales de guardar fotografías en función de su capacidad para mantener una colección accesible, utilizable y comprensible a largo plazo.
Lo que analizamos
El estudio combina dos partes.
Por un lado, una encuesta realizada a 1.000 adultos en España para conocer:
dónde guardan sus fotografías más importantes;
si siguen teniendo acceso a fotografías de distintos momentos de su vida;
por qué han perdido acceso a imágenes antiguas;
qué quieren que ocurra con sus fotografías en el futuro;
y qué harían si heredasen el archivo fotográfico digital de un familiar.
Por otro, analizamos 12 métodos habituales de almacenamiento, desde guardar las fotos solo en el móvil hasta mantener una copia en la nube y otra local independiente.
Cada sistema se evaluó en ocho áreas: redundancia, resistencia a fallos, accesibilidad, obsolescencia tecnológica, mantenimiento, calidad de conservación, posibilidad de transmitir el archivo a otras personas y organización y contexto.
9 de cada 10 españoles ya ha perdido acceso a algunas o todas sus fotografías
Los resultados reflejan una paradoja de la fotografía digital: podemos guardar más imágenes que nunca, pero eso no significa necesariamente que vayamos a poder encontrarlas o abrirlas dentro de unos años.
9 de cada 10 españoles ya ha perdido acceso a algunas o todas sus fotografías. Los fallos tecnológicos están detrás de buena parte de esas pérdidas. Aproximadamente uno de cada cuatro (24 %) ha perdido fotografías por el fallo de un ordenador o disco duro, un 20 % por perder o dañar una tarjeta de memoria o USB y un 19 % porque un teléfono u otro dispositivo se perdió, fue robado o sufrió daños. Además, un 17 % reconoce que simplemente ya no sabe dónde están guardadas algunas de sus fotografías.

Fuente: encuesta a 1.000 adultos en España, septiembre de 2026.
La forma en la que desaparecen también varía ligeramente entre generaciones. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la pérdida, robo o daño de un teléfono o dispositivo es uno de los motivos más frecuentes de pérdida de acceso, mientras que entre los grupos de mayor edad tienen más peso los fallos de ordenadores, discos duros y otros soportes.
Cuanto más pasa el tiempo, más nos cuesta conservar nuestro archivo fotográfico. Mientras que el 64 % puede acceder todavía a la mayoría o a todas las fotografías tomadas en los últimos cinco años, el porcentaje cae al 51 % para las de hace entre seis y diez años y a solo el 39 % para las tomadas hace entre 11 y 20 años. Entre quienes tienen fotografías de hace más de 20 años, solo el 37 % puede acceder actualmente a la mayoría o a todas ellas.
El volumen de imágenes también ayuda a entender la dificultad de conservarlas todas. Los españoles almacenan de media cerca de 10.000 fotografías en su principal biblioteca digital, y más de uno de cada cinco supera las 10.000 imágenes. Gestionar archivos de este tamaño hace todavía más importante saber dónde están guardadas las fotos y contar con sistemas que permitan recuperarlas con el paso del tiempo.
El móvil sigue siendo uno de los principales archivos fotográficos
A pesar de este historial de pérdidas, muchos españoles siguen concentrando sus fotografías importantes en unos pocos lugares.
La opción más habitual es guardar las imágenes en el móvil con una copia en la nube (14 %), seguida muy de cerca por quienes las conservan únicamente en el teléfono (13 %) y quienes utilizan solo un ordenador (12 %).
El problema no es tanto utilizar el móvil, la nube o un ordenador, sino depender de un único punto de acceso. Un dispositivo puede averiarse, una cuenta puede quedar bloqueada y un servicio puede cambiar sus condiciones o desaparecer. Cuando no existe una segunda copia independiente, cualquiera de esos factores puede dejar parte o todo el archivo fuera de alcance.
En conjunto, alrededor de 4 de cada 10 españoles guardan la mayoría de sus fotografías importantes en un único dispositivo, disco, cuenta en la nube o plataforma, dejándolas especialmente expuestas si ese punto de almacenamiento falla o deja de estar disponible.
Solo un 6 % mantiene una combinación de nube y copia local, precisamente la opción que obtiene la puntuación más alta en el índice.
¿Qué método ofrece más posibilidades de conservar nuestras fotografías?
Para comparar los distintos métodos, analizamos ocho áreas y las métricas que hay detrás de cada una: desde cuántas copias existen, si son independientes y están en ubicaciones distintas, hasta qué ocurre si se pierde un dispositivo, se borra una foto por accidente o se pierde el acceso a una cuenta.
También tuvimos en cuenta lo fácil que resulta abrir, buscar, exportar o copiar las imágenes, su dependencia de determinados dispositivos, programas, plataformas o formatos, el mantenimiento que requieren con el tiempo, si conservan la calidad y los metadatos originales, si otra persona podría acceder al archivo en el futuro y hasta qué punto la colección está organizada y conserva suficiente contexto para entender qué muestran las fotografías.
Y esto es lo que nos dicen los datos: el sistema mejor valorado es mantener una copia completa en la nube junto con una copia local independiente, con una puntuación de 80,7 sobre 100.

Los resultados muestran que no existe un único factor que garantice la conservación de un archivo. Tener varias copias ayuda, pero solo si no dependen del mismo dispositivo, cuenta o ubicación. Del mismo modo, un sistema puede ser muy resistente a un fallo técnico y, aun así, resultar difícil de heredar o requerir bastante mantenimiento.
Por ejemplo, dos discos duros proporcionan una redundancia elevada frente al fallo de uno de ellos, aunque ambos guardados en la misma vivienda siguen siendo vulnerables ante un mismo incidente físico. Sin embargo, el móvil con copia en la nube ofrece protección frente a la pérdida del dispositivo, pero puede seguir dependiendo de una única cuenta y de cómo funcione la sincronización.
Las redes sociales quedan en última posición porque están pensadas principalmente para compartir contenido, no para actuar como archivo fotográfico completo a largo plazo.
Queremos que nuestras fotografías sobrevivan, pero pocos hemos preparado su futuro
La encuesta revela una discrepancia clara entre lo que queremos que ocurra con nuestras fotografías y lo que estamos haciendo para conseguirlo.
Aunque el 29 % quiere que su familia o seres queridos conserve todas sus fotografías y otro 16 % preferiría que conservaran una selección, muy pocos han preparado realmente ese traspaso: solo uno de cada cinco (20 %) ha dejado instrucciones o datos de acceso y apenas una cuarta parte (25 %) ha creado álbumes o copias pensadas para transmitirse a otras personas.
Además, aunque un 32 % afirma que alguien cercano podría acceder actualmente a sus fotografías si le ocurriera algo, casi uno de cada cinco (18 %) nunca ha pensado qué sucederá con ellas en el futuro.
Pero incluso cuando un archivo consigue pasar a la siguiente generación, su conservación no está garantizada. Ante la posibilidad de heredar de un familiar un archivo fotográfico digital de un tamaño similar al propio, solo el 22 % afirma que lo conservaría íntegramente y seguiría ocupándose de almacenarlo. Un 16 % conservaría todo, pero lo trasladaría a un sistema más sencillo o barato, mientras que otros optarían por revisar el archivo y quedarse únicamente con las fotografías que considerasen importantes.
Amy Moore, responsable de Marketing de Contenidos en MPB, explica:
“Durante décadas, una caja de fotografías podía pasar físicamente de una generación a otra. Con los archivos digitales, conservar las imágenes depende también de que sigan existiendo el dispositivo, la cuenta, la contraseña, el formato y, en muchos casos, la persona que sabe dónde están.
No hace falta crear un sistema complicado. Mantener al menos dos copias independientes, saber dónde está el archivo principal y asegurarse de que otra persona pueda localizarlo puede marcar una diferencia enorme para que nuestras fotografías sigan siendo accesibles dentro de unos años. Y recuerda: siempre puedes imprimir tus fotografías favoritas.”
Metodología
La encuesta fue realizada entre el 1 y el 4 de septiembre de 2026 a una muestra nacional representativa de 1.000 adultos en España.
El índice compara 12 métodos habituales de almacenamiento utilizando ocho categorías: redundancia, resistencia a fallos, accesibilidad, obsolescencia tecnológica, mantenimiento, calidad de conservación, posibilidad de transmitir el archivo y organización y contexto.
Cada categoría se normaliza sobre 100 y la puntuación final corresponde a la media de las ocho categorías.
El índice no predice cuántos años sobrevivirá una fotografía ni qué porcentaje de imágenes se perderá, sino que compara la resistencia relativa de cada sistema ante distintos riesgos.